Un claro ejemplo sobre el juego de los engaños mutuos es el que se presenta en las elecciones presidenciales, entre ellas podemos mencionar las que se llevaron acabo en el año 2000, cuando el candidato del PAN afirmó que habría un cambio político, económico y social si él llegaba a ser presidente de la República. Es aquí donde comienza el juego de los engaños mutuos, ya que es evidente que Vicente Fox fingió no notar que los ciudadanos sabían que tal cambio no era un proceso fácil y rápido y a su vez los ciudadanos fingieron no saber las verdaderas intenciones del candidato del PAN e hicieron creer que estaban convencidos de que realmente habría un cambio si él llegaba al poder.
En mi opinión pienso que si rompiéramos con este juego de engaños, nuestros candidatos estarían más comprometidos con el futuro de la sociedad mexicana y el proceso de selección para poder ocupar un cargo público sería mucho más formal y transparente.
Díaz Ordóñez Rafael